lunes, 16 de julio de 2018

EL ADIÓS A UN TRIUNFADOR. ARIEL FERRARI, UN CUARTETERO EN ESTADO PURO

Ariel Ferrari, el típico muchacho soñador de un pueblo del interior de Córdoba que tenía la ilusión de integrar una orquesta famosa para convertirse en un cantante popular y lo logró, falleció hoy en esta capital. Ferrari, músico de la mayor estirpe cuartetera, encarnó el momento de la primera gran explosión de las bandas de cuarteto de la ciudad de Córdoba en la década de los ´70, y fue el gran protagonista de ese momento como la voz del Cuarteto Berna, que ejercía la supremacía del género junto al Cuarteto Leo, Cuarteto de Oro con Carlitos Jiménez y el Cuarteto de Carlitos Rolán. Como vocalista de Berna y cantando “Qué te pasa corazón / que no siento tus latidos como antes…” (de Rogelio Campana y Bevilacua) le dio la voz a uno de los mayores éxitos discográficos del género al cabo de toda su historia (Cuarteto Berna. Volumen 7. MusicHall. 1972). Su linaje de cantor se puso en juego en plena adolescencia en orquesta de la provincia, luego se instala en Córdoba para cantar en el Cuarteto Amor, de allí al Cuarteto Don Chicho para grabar su primer disco en 1963. Sobrevendrían 60 discos, sumados lo que realizó en ese conjunto, con Berna y como solista desde 1976. El año pasado consiguió editar su última grabación, alternando su presencia en escenarios. Para algunos, Ariel Ferrari fue un pionero de la música popular de Córdoba. Yo creo que mucho más. Emprendió una y otra vez proyectos musicales a favor y en contra de la corriente. Un Triunfador. Tenía 70 años.

Ariel Ferrari, un cuartetero en estado puro, nació en la localidad de Pilar, en Enero de 1948. En su pueblo, y al cabo de toda la región, por la década de los sesenta cobraron vida distintas orquesta que animaban bailes familiares en los distintos clubes de la zona. Aldo Cravero y sus Tropicanos, Victoriano Puglíe y su Conjunto. Pedro Pombe y su Bohemios, fueron algunas de las agrupaciones de aquel momento y esas dos últimas las que le permitieron a un Ferrari muy jovencito, asumir un repertorio de estilo variado y amasar su sueño de artista popular. Con esa impronta se estableció a los 15 en la ciiudad de Córdoba, buscando trabajo en las innumerables orquesta que ofrecían shows en vivo en bares y salones de la capital. La escena cordobesa estaba repleta de conjuntos que interpretaban desde el tango hasta el fox trot, comenzando en esa época a plasmarse un estilo que aglutinaba el pasodoble, la ranchera, el vals, en formaciones de cuatro instrumentos y un cantante. De todas ellas el Cuarteto Leo es el que estaba tomando mayor difusión, aunque las radios alentaban el desarrollo de este movimiento integrándolas a sus programas en vivo y con exclusividad. Ferrari se establece rápidamente en el cantor del Cuarteto Amor, junto a José María Saracho en violín, Roberto Andriani en acordeón, Atilio Hupi en contrabajo y Carlos Franzone en piano. Allí empieza a tomar vuelo su voz en la noche cordobesa.

Se corre la bulla rápidamente, y el cantante de Pilar empieza a tomar notoriedad en el ambiente. Pronto, a mediados de 1964, Carlitos Rolán reemplaza a Sosa Mendieta en el Cuarteto Leo, entonces el pianista J.J. Muñoz llama con urgencia a Ariel Ferrari, porque su orquesta Don Chicho debía entrar a grabar su nuevo disco. De esta manera, Ariel Ferrari comienza con la Orquesta Don Chicho a desarrollar una carrera discográfica que resaltan su voz inconfundible en más de 40 producciones como vocalista al frente de grupos de cuarteto, y por lo menos en 20 placas más de intérpretes varios.


Cuando Carlitos Jiménez se une con Coquito Ramalló en el Cuarteto de Oro, Ariel Ferrari empieza a formar parte del Cuarteto Berna, produciendo desde allí una de las discografía más notables como suceso popular.  Berna y Ariel Ferrari producen una docena de discos desde 1971 hasta 1976 cuyos volúmenes de venta son records en el interior del país. Sucede lo mismo con las otras formaciones que dominan el mercado y la demanda de sus música es tal que sábados y domingos realizaban tres bailes cada uno en la ciudad de Córdoba. Matíné, noche y trasnoche en distintos clubes de la ciudad de Córdoba, habiendo ofrecido funciones el jueves y viernes en la ciudad capital, y de lunes a miércoles en el interior, nos recordó Ferrari semanas atrás. 


Es por esta época también cuando el género cuartetero deja atrás las formas y los ritmos con los que se inció, para imponerse desde un repertorio más compacto y de una rítmica que deja un tanto de lado el pasodoble, el vals o la ranchera, para abordar formas más americanas y tropicales (jalaíto, guarazón, gaita, porro, cumbia, catumbé, mapalé).  En pleno auge, en 1976, Ariel Ferrari inaugura una carrera como solista, con suerte dispar. Su obra recoge los estilos del cuarteto fundacional, los nuevos ritmos de los setenta, y formatos de canción en los que su estilo de cantor de orquesta pudo encontrar más brillo. 


El premio Jerónimo Luis de Cabrera, Discos de Oro y el reconocimiento popular, una familia de músicos que son sus hijos, representan algunos de los premios obtenidos que obtuvo este artista, que ante los vericuetos de la escena muscial decidió llamarse a silencio por casi una década. Por supuesto que luego regresó y continuó actuando a través de un circuito más alternativo y en un segundo plano. Sin embargo jamás perdió el ímpetu de salir a cantar, de pelear por una forma musical muy combatida décadas atrás en al ciudad, y que hoy es suceso y plena de prerrogativas. En cada uno de los afiches que promocionaban sus últimas actuaciones en la capital, se preocupaba por consignar que su propuesta era "Cuarteto Original", el que marcó a fuego la primera resonancia del género. 


Años atrás, Ariel Ferrari sufrió la amputación de una pierna, como consecuencia de una diabetes que siempre lo tuvo en jaque. Pero jamás se sintió disminuido para salir a cantar. El año pasado editó su última grabación con un repertorio llamativo. En todos los temas canta con su entusiasmo caracteristico. Pero en uno de los temas canta que "ya los años pasaron es la lay de la vida / no te pongas tristes si al saber / que el hermoso ayer ya no vuelve". Luego expresa que la primavera ya se fue y que posiblemente ya no volverá. Y que lo hermoso de ayer quedará sólo en recuerdo. Precisamente este es mi adios y un recuerdo de un artista popular incansable, Ariel Ferrari.
 

viernes, 5 de enero de 2018

5 AÑOS DE AFECTO POR EL TEQUILA

  
 En dicimbre de 2012 publiqué este escrito en el comienzo de una experiencia sencilla, plena y gratificante. Hoy reedito la nota porque a cinco años vista, el Tequila está más inspirador que nunca. Si bien otras marcas lideran los Premios y Desafíos, como Casa Noble, Casco Viejo, la pasión es la misma. Veamos que decía en aquel momento...

Aunque el calendario Maya parece concluido, existe una eternidad de tequila por beber. A la salud tuya y mía digo que si no tienes listo un set para disfrutar de esta bebida, busca un momento libre y piensa en construirlo. Cortá un pedazo de madera de alguna puerta o lo que sea para usarlo de bandeja, conseguí un par de botellas, no te olvides del Cointreau para unos cócteles  vasos, copas, lima, sal, hielera, cuchará, cuchillo, mandarinas, palta… En todas las Navidades hemos pensado en comer, aumentar kilos y cocinar primores con lechón, pollo y otras animalidades. En tiempo de Reyes, Domas, Folklores, Rock y vacaciiones, es posible seguir fortificando al cuerpo y al espíritu, pero desde otro lugar y pensando en otras alternativas. Y elijo esta bebida... Bueno, porque un sorbo de Tequila se parece a un trago político-académico-turístico. De hecho que no te sentirás en Jalisco, ni en Casa de las Américas, pero un chisguete con real identidad, sol, mar e historia, puede que se parezca a beberse los recuerdos de Pancho Villa, Agustín Lara o David Siqueiros. Por años hubo quienes responsabilizaron al Tequila de cualquier mala decisión. Basta. Unos tragos de Tequila se parecen a un momento con delincuentes conocidos. Podría resultar peligroso, pero también muy divertido.
Te digo que ha quedado atrás eso de dispararse una medida de tequila, lamerse la sal y chuparse el limón. Incluso el mito del gusano en la botella y la fuerza que uno adquiere al comérselo es cuento viejo. No es que quiera prohibirlos, pero hay un mundo Tequila de playa o noches en tu patio para atravesar con cientos de maneras el umbral de los sabores.  Basta con pensar en poner en una coctelera una medida generosa de Tequila plateado, un toque de Cointreau, el toque clásica de lima, un par de cascos de mandarina exprimida y vamos. Hoy es tan interesante un Paloma (Tequila, ) como tan inquietante un Vampiro (Tequila Reposado, jugo de tomate, apio licuado con pizcas de tabasco, pimienta negra, mucha lima y más de hielo). Representa todo un viaje probar  Tequila Blanco o Plateado (claro y sin envejecer, embotellado luego de su destilación); Tequila Joven u Oro (con diferentes colorantes y saborizantes que se agregan antes de embotellarse,  incluye la mezcla de tequila blanco con tequila envejecido); Tequila Añejo (envejecido durante al menos un año, y por lo general entre uno y tres años); Tequila Reposado  (envejecido en madera durante más de 2 meses y años en la madera no superior a 12 meses) y Tequila Extra Añejo ( se definió en 2005 y requiere que el tequila ha sido envejecido durante al menos tres años).
Por supuesto que hay un ranking anual de los mejores Tequilas anuales. Aunque en Argentina el único fácil de conseguir es el convencional José Cuervo, inclusive cuando el mundo está en crisis y nosotros parece que somos los únicos en pie. Pero con $ 300 en la mano es posible comenzar a acceder a Tequila 3 Amigos Blanco, que la crítica definió con aromas de agave cocido, el humo leve, y un toque de mantequilla y vainilla en el sabor inicial que se dulce y a menta. El cuerpo está en equilibrio con sabor a agave y termina con un acabado metálico calentado, y un postgusto especiado largo. O de lo contrario a Tequila Casa Noble Cristal, Tequila Agave Dos Mil; Tequila Don Julio; Tequila Patrón Silver; Tequila Agave Underground; Tequila Suerte, Tequila 1800; Tequila Ochenta y Ocho; Tromba Tequila Blanco; algunos definidos como una verdadera fuente de calor espiritual y fuertemente herbales, otros con las notas cítricas que corresponden al trago. En el final consigno algunas direcciones ineludibles para armarse de un buffet Tequila (www.aquariva.co.uk   www.agavedosmil.com  www.donjulio.com  www.drinksuerte.com y www.tequilatromba.com ) y digo como el gran autor mexicano José Alfredo Jiménez,  “Si después de sentir tu pasado / me miras de frente y me dices adiós / te diré con el alma en la mano / que puedes quedarte porque yo me voy”. Sí, me voy a prepararme un Tequila. Salud Mis Amigos.

lunes, 21 de agosto de 2017

SARMIENTO VAMOS Y VAMOS


... Le pega Lucas. Al ángulo del Arco. Al corazón del grito de gol. Al fondo de la respiración. Le pega en el ojo de la emoción, en el pecho del escudo de la camiseta de Sarmiento 100 años ... 



Domingo. Son las cuatro de la tarde. Mueve la pelota Sarmiento. Sus mediocampistas empiezan a correr y a dominar el terreno. Parecen ser los que manejan el fútbol. Por lo menos hasta el área rival. Es la tarde del Día del Niño en cualquier pueblo de Córdoba. Domingo en San Francisco. Tarde de Sarmiento de Santiago Temple versus Antártida Argentina que juega de local. Partido oficial por la Liga Regional. Los centrocampistas de Sarmiento continúan quitando la pelota en el centro de la cancha, jugamos con criterio hacia los extremos. Por derecha y por izquierda. Pero nos falta ser más punzantes en la definición. Más virulentos, más incisivos, más afilados. El 10 de ellos, Sebastián Garay, juega con libertad. Siempre está libre. Es la carta de triunfo que tienen ellos. Recibe solo en tres cuartos de cancha. Mete un pase al área, consiguen un penal. Perdemos uno a cero. Estábamos mejor nosotros. Pero nos vamos a descansar con ese desencanto: ellos arriba en el marcador, por una desatención nuestra. No importa. O sí importa, porque no nos podemos ir de San Francisco sin nada. Es más, los jugadores, Franco en especial, le dijo a Francesco –la Mascota del equipo- hoy te vas con un regalo a Temple. No perdemos.


Salimos a jugar el segundo tiempo. Equilibrados. Luciano tapa un mano a mano. Vamos a buscar el empate con garra. Quedamos un tanto desarmados atrás. Se equilibra el partido otra vez. Nos ordenamos atrás. Comenzamos a ganar en el medio nuevamente. Vamos y vamos. Más organizados. Lucas y Amílcar con el equipo al hombro. El DT deja tres defensores. Vamos mejor por afuera.  Hay más determinación. Faltan 10 minutos y el partido se juega a pleno en el campo de ellos. Nos falta ser hirientes en la definición, sutiles, afilados,  penetrantes. Van 40 minutos, pero vamos y vamos. Logramos ser intensos, movemos la pelota de costa a costa. La pregunta entonces es: el tiro del final nos va a salir. La Respuesta es Sí. Tiro libre en la puerta del área para nosotros. Titi Acosta pasa por la pelota y distrae. Le pega Lucas Savi. Al palo izquierdo del arquero, por sobre la barrera. Al ángulo del Arco. Al corazón del grito de gol. Al fondo de la respiración. Le pega en el ojo de la emoción, en el pecho del escudo de la camiseta de Sarmiento 100 años, le pega a todas las letras de la promesa. Hoy Francisco, la mascota del equipo,  te llevas un regalo del día del niño. Uno a Uno. Es un punto de visitante. Es un empate envuelto en el celofán que se usa para las victorias. Más que un regalo es un premio. Vamos Sarmiento. Quedamos segundos. El domingo esperamos a Independiente de Balnearia en Temple. Vamos y Vamos.