domingo, 25 de noviembre de 2012

Gary Clark Jr, o el zumbido de la locura




Un mantra de blues-rock, brillante 
como el acero e intenso como el deseo 

Es una mantra dicho y hecho con el acero de las cuerdas y con el elástico de las tripas. Se estira y se proyecta, el sonido de Gary Klark Jr se puede degustar como si fueras un estilista, un clasicista o un hedonista del blues. Se pueden hacer miles de kilómetros en la ruta, se puede escucharlo con cientos de tragos, mientras cocinas arroz con mango y calamares y tomas bourbon con cynar y limón. Todo junto es casi tan bueno como escuchar la noticia que el gobernador decide dejar de gastar el dinero de la gente. El blues-rock de Gary Clark Jr avanza como un borracho que maneja con la conciencia de saber fehacientemente que llegará a destino. Chillón como un cogollo metálico, chirriante como el aceite que frita tu salmón dorado y tus mejores olvidos. Blues para una siesta como hoy, para una noche como la que viene, para unos años fervientes y álgidos, para un tiempo como el que te toca vivir. Y a la mierda... http://www.youtube.com/watch?v=Ixo2vmT3fBY

No tiene el aspecto de las luminarias, mejor. Y está cargado de brillantez, tanto para complacer, como para explorar. Lo de complaciente jode un poco, especialmente cuando su repertorio se pone ecléctico. Lo bueno es que es salvajemente ecléctico, con picos volcánicos, de energìa frenètica, de guitarras musculares, de baterías que se meten por todas las ranuras de las paredes y del cuerpo para hacer vibrar. Gary Clark Jr toma de Hendrix hasta de Maxwell, y de allí estira la capa para abrazar a los estilos soul de los sesenta envolviendo con sonidos metálicos de vientos que exorcizan cualquier fantasma y alma en pena debatida en su abulia. http://www.youtube.com/watch?v=8uQXCW0cpG4


A veces el deseo es un tren que viene en tu dirección. Escuchar a Gary Clark Jr, en sus discos “Black and Blu” o Bright Lights, (http://www.youtube.com/watch?v=yQkXSa61YAA) me renuela idea de cierta beligerancia, autonomía en el pensar, de firmeza en el decir, de emancipación del sentir, en el frenesí de algún placer, inclusive con el zumbido de la locura.