sábado, 29 de septiembre de 2012
Plaza España de los cojones
El destino de la Plaza España se parece al de un perro en la villa vacía ladrando en silencio.
Y su presente no es el de un lugar confortable.
Nada hace pensar que a unos metros de allí se encuentra el Museo Evita, el Museo Caraffa...
De los más coquetos escenarios urbanos que Córdoba exhibe para caminar un domingo de mañana por la ciudad.
Pero es así.
La Plaza España es como una muela rota en medio de la sonrisa de hipocresía.
Bueno, también hay que comprender donde empezó todo.
La situación puede devenir del peor cuento de Navidad.
Sabemos que la Navidad es muchas veces el resultado de una alegría envuelta en celofán por un embaucador.
Algo que empieza como el Nirvana y termina como una condena.
Y todo por plantar el árbol de Navidad.
Así está la plaza. Como condenada a la nada.
Con la apariencia de un rancho.
Postal del abandono.
Sabemos quién es el padre de la criatura.
Pero nada justifica que hoy se parezca algo así como la hija de la lástima.
Topo Gregoratti
Luis Gregoratti
